domingo, 17 de marzo de 2013

III SEMANA LITERARIA IES MEDITERRÁNEO - ROSA MONTERO


ENCUENTRO CON ROSA MONTERO

“Me recuerdo como persona ya escribiendo, y escribiendo ficción, creo que por eso no concibo la vida sin la escritura”

El brillante cierre de la III Semana Literaria del IES Mediterráneo corrió a cargo nada menos que de Rosa Montero, quien la mañana del viernes departió con 150 alumnos de Bachillerato acerca de su novelaLágrimas en la lluvia, y por la tarde con el público cartagenero, ante el cual presentó su última creación, La ridícula idea de no volver a verte, en la que se adentra en la figura de Madame Curie, y en cuya campaña de promoción nos hizo un más que generoso hueco para una visita que siempre le agradeceremos.

Una mujer que empezó a escribir a los cinco años no concibe la vida sin la escritura, y esa misma fuerza que le llevó a escribir le llevó también a mirar la realidad con otros ojos gracias al periodismo y, por supuesto, la convirtió en una mujer comprometida, que defiende el compromiso humano, no sólo el literario, porque “el mundo no va a arreglarse solo, somos nosotros quienes tenemos que ayudar”, en ese sentido, manifestaba que las novelas no deben ser panfletos, porque se escribe para entender el mundo, para buscar respuestas, no para proporcionarlas.

Adentrándose en lo referente a Lágrimas en la lluvia, se lamentó de que la ciencia ficción como género literario tenga pocos adeptos en España, un país de tradición literaria más realista y con poca tradición científica. A ella le gusta el género porque es una magnífica metáfora para hablar de la condición humana, y de los grandes temas que afectan al hombre, con sus preguntas irresolubles: ¿quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, cuánto tiempo me queda? Con esta novela pretendió hablar de la tragedia de la muerte, de la angustia que supone la llegada de la misma, y también trata un tema presente siempre en toda su obra: la memoria, algo que vamos construyendo nosotros mismos, fabricando ficciones individuales, porque “al recordar nos inventamos lo que recordamos, y eso nos hace vivir”.

Escribir sobre el futuro le permite además jugar una enorme partida, crear un universo totalmente nuevo, ser un dios más que nunca a la hora de escribir una novela; ella ha inventado ese mundo para volver a él cuando lo desee, y ya está dispuesta a regresar a estos personajes y a esta historia, porque está gestando una nueva entrega, lo que provocó la curiosidad de sus lectores más jóvenes. Además, no puede sustraerse a todo lo que le une a Bruna Husky, con quien ha compartido sueños y hasta el nombre en algunos avatares, esa pantera enjaulada en la pequeña jaula de su vida que es Bruna se merece nuevas aventuras, nuevas páginas con las que regresar a los lectores. Ahí fue cuando surgieron numerosas preguntas acerca del personaje, los orígenes de la novela, el cómic, la película Blade runner, la fugacidad de la vida o la inminencia de la muerte.

Ya en el encuentro de la tarde, la autora madrileña se explayó a la hora de hablar de La ridícula idea de no volver a verte, una obra en la que Marie Curie quiso que Rosa Montero le prestara su voz, porque “son las historias las que eligen al escritor y no a la inversa en esos sueños diurnos que son las novelas”. Una obra mezcla de ensayo, ficción, biografía, un libro tremendamente libre nacido del diario que escribió la científica tras la muerte de su marido, y en el que se habla del dolor y de la muerte como caras de la propia vida, como experiencias que tendremos que vivir, porque la llegada del dolor es algo inevitable y debemos aprender a gestionarlo para que no nos destruya, debemos aprender a aprovecharlo para entender mejor a los demás y no encerrarnos en un pozo sin fondo.

Los momentos de mayor dolor y los de mayor felicidad son los instantes en los que nos acercamos más a la verdadera esencia de la vida, por eso de alguna forma están hermanados en esta novela. Esa fuerza, esa vitalidad, esa esencia de lo importante es lo que Rosa Montero nos ha dejado tras su visita, y es lo que, además de sus novelas, siempre le agradeceremos.