viernes, 31 de enero de 2014

ENTREVISTA A SIMÓN HERNÁNDEZ


DOCE LUNAS

SIMÓN HERNÁNDEZ AGUADO
SI LOS COCHES HABLARAN


1)     ¿Qué es la poesía para Simón Hernández?

- La poesía es algo tan sencillo y tan complejo como poner voz a lo cotidiano. El poeta debe comprar las herramientas de su taller de palabras en el asfalto de la calle, si no, puede que existan poetas pero lo que escriban jamás será poesía.

 
2)     Dos libros, No hay nadie en el espejo y Si los coches hablaran, dos poemarios con poco más de veinte años, ¿es Simón un autor precoz?

- Bueno, lo de sacar un libro al mercado no es un proceso fácil pero sí necesario para alguien que está viviendo todo lo que nos rodea. La realidad, cada día un poquito más fea, las ganas de cambiarla, las historias que se caen de las pupilas de un tal alguien a las siete de la mañana,… un libro marca la etapa de mi vida, no le pongo demasiada importancia a cuando vendrá otro, solo me encargo de disfrutarlos como si no existiera el paraíso.

3)     ¿Cuál de los dos se ha escrito con mayor fluidez, y con cuál de los dos está más satisfecho?

- El segundo en los dos casos. La madurez que uno adquiere con el paso del tiempo te permite afrontar nuevos retos con mayor fluidez, aceptarlos y, por supuesto, estar más satisfecho.

4)     En sus versos habla, además del amor, la memoria o la muerte, de temas sociales ¿significa eso que es partidario de que el poeta abandone la torre de marfil en la que a veces se encierra?

- El poeta debe renunciar al círculo de café para salir a la calle, y ahora incluso debe echarse protección solar, porque lleva tanto tiempo en la caverna… El corazón de la poesía son las baldosas de la calle, no los poetas, el poeta es sólo un medio que, desde hace tiempo, y en el 90% de los casos, se cree un Dios, y algo de razón llevan cuando empiezan a vivir después de muertos.

5)     Es usted muy joven, tanto en lo personal como en lo literario, ¿se ve ganándose la vida como escritor, como poeta?

- Puede que sí, pero eso sólo lo decidirá el tiempo. Es algo muy difícil pero con los minutos uno se da cuenta de que si el escritor no puede vivir de lo que escribe, a veces quizá no le ponga el empeño que merece su obra.

6)     ¿Qué influencias poéticas están presentes en sus versos, cuáles son las herencias literarias de Simón Hernández?

- Yo siempre digo que Ángel González vive al lado de mi cama (risas), pero por supuesto Valverde, Prado, Lorca, Quevedo y otros menos conocidos como poetas pero muy conocidos como compositores de coplas de Carnaval (Juan Carlos Aragón, Martínez Ares,…)

7)     Ya hemos hablado de lo social, pero ¿qué otros temas le gusta tratar en sus versos?

- Por supuesto, siempre me gusta viajar a la infancia, allí la felicidad es innegociable. Pero también me gusta robar las historias de los demás y hacerlas mías. En la calle pasan cosas maravillosas todos los días y si nadie les da voz pues por lo menos habrá que darle poemas.

8)     De Carboneras a Cartagena, ¿de dónde se siente, cómo afectan la tierra y el paisaje a sus versos?

- Ahora me siento más de Cartagena, y me explico. Cartagena se ha convertido en mi casa, aquí tengo un trabajo, un equipo, una familia y una novia. Carboneras es la tierra donde nací y por eso siempre ocupará un lugar privilegiado en mi corazón. Ella es la niña bonita de mis ojos pero, hasta que alguien sea capaz de gestionar su talento, nuestro amor es utópico.

9)     ¿Le ha tentado alguna vez cultivar otros géneros literarios, la novela, por ejemplo?

- Empecé una pero la dejé a medias, quizás no tendría nada más que decir o lo que me venía a la cabeza no tenía nada que ver conmigo. El lector merece el máximo respeto y jamás escribiré algo con lo que discrepe.


10) Es usted una persona muy activa en las redes sociales, ¿está reñida la poesía con los avances tecnológicos?

- Por supuesto, hay que ser activo, sobre todo si tienes 22 años. Las nuevas tecnologías forman parte de la realidad en un mundo donde las cosas offline y online se separan con un clic, y si la poesía está viva, ¿por qué no ha de mostrarse online?

11) ¿Cuáles son sus proyectos literarios más inmediatos?

- Ahora mismo, disfrutar como un niño de Si los coches hablaran con todos los que me rodean.

12) ¿Cómo  convencería a un lector desconocido para que se acerque a sus versos y a la poesía en general, que a veces parece un género un tanto minoritario?


- La poesía no es minoritaria. Pep Guardiola busca en su fútbol, como bien dice él, una gota de poesía, Steve Jobs también lo buscaba con Apple. La poesía nace de la medicina y del sufrimiento diario, y ambas cosas no son ajenas a nadie. Acercarse a la poesía solo es una oportunidad para ser más feliz. ¿Crees que alguien va a perder esta oportunidad? Yo creo que no.

lunes, 27 de enero de 2014

SI LOS COCHES HABLARAN - SIMÓN HERNÁNDEZ AGUADO

            Muestra Simón Hernández Aguado una soberbia madurez en este nuevo poemario, pero bien entendida, la que alberga en sus versos desengaño, lucidez para enjuiciar el tiempo, el dolor, la soledad, el abandono, la injusticia, su realidad, que es siempre la nuestra. Esta obra rezuma por todos los poros la sensibilidad de un poeta joven de edad, pero no de poesía, porque sigue disfrutando de ella como un niño, y porque además es capaz de alumbrar también siete prosas poéticas con las que homenajear a su tierra y su memoria.

Si los coches hablaran. Simón Hernández Aguado.
Editorial Círculo Rojo. Almería 2013. 78 páginas. 10 euros.


Antonio Parra Sanz

EL SIGLO DE LA LUCES - ALEJO CARPENTIER

EL SIGLO DE LAS LUCES
Alejo Carpentier

            Recientemente asistí a una nueva edición del Libro Fórum organizado por la Biblioteca Miguel de Cervantes Saavedra de Colmenar Viejo. La obra elegida en esta ocasión fue El siglo de las luces, de Alejo Carpentier. Una novela densa, magistralmente escrita, que merece leerse como se hace con las buenas obras, sin prisa.

            Durante la hora y media de la reunión, se mencionaron muchos e interesantes comentarios sobre la vida del autor, sobre la Revolución Francesa, y sobre cómo aquel acontecimiento llegó a las colonias del Caribe… El mundo de las ideas, el fenómeno de la revolución y la idea de la música se pusieron  sobre la mesa y si algún sabor me llevé a casa tras la sesión fue el sabor amargo de la decepción. Y no la decepción del buen momento que pasé en compañía de  personas tan estupendas, sino el de la decepción que trasciende en la historia y los personajes de la novela elegida. Una decepción que se traduce en la incapacidad del ser humano para afrontar grandes cambios sin sufrir grandes y penosas revoluciones. Y los interrogantes que eso provoca: ¿son necesarias las revoluciones?, ¿cuál sería el precio soportable para catalogarlas como algo legítimo?

            Para mí, si la revolución supone derramamiento de sangre, como ha ocurrido en tantas de ellas, el precio es ninguno. Ningún cambio merece tal sacrificio. La dignidad humana y el respeto a la vida están por encima de todo cambio que se quiera imponer a costa del sufrimiento de los demás. Y no nos engañemos: a lo largo de la historia todas las revoluciones han terminado en tiranía. ¡Ojo con los vendedores de humo!, comentábamos. ¡Cuidado con el dejarse llevar! Y entonces hablamos del miedo, el miedo al futuro, el miedo al miedo, el miedo como proceso mental, el miedo que se vende como anestesia del pueblo…

            Como era diciembre, terminamos la tarde con un villancico. Me hizo gracia ese ambiente tan familiar, y, de repente, al son de aquella canción popular, tan distinta a una sonata (cuya estructura se reflejaba en el libro comentado), me di cuenta de que todos, a pesar de nuestras ideas y, tal vez, de nuestro pesimismo, compartimos una sonrisa común, pues todos sonreíamos  y cantábamos contentos aquello de “pero miran como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver a Dios nacido”. Tanto pensar y pensar y a estas alturas del siglo XXI, el hombre parece no haber descubierto que la clave de nuestra convivencia está en ese pequeño de Belén. Lo consideremos como Dios, como profeta o filósofo, Él tiene la clave, y la clave está en el AMOR.



Sonia Mª Saavedra de Santiago