martes, 20 de marzo de 2018

CRÍTICA LITERARIA: MI NOMBRE ESCRITO EN LA PUERTA DE UN VÁTER

Crítica literaria:
Mi nombre escrito en la puerta de un váter
Jorge Moreno Martínez 2ºA Bachiller
     Mi nombre escrito en la puerta de un váter, una novela de Paz Castelló, es una novela psicológica y de crítica social, en la que se denuncia el abuso de las editoriales con los escritores y de los poderosos con sus "negros" literarios. La historia transcurre alrededor del fracasado escritor Mauro Santos, el negro literario del celebrity Germán Latorre, y muestra un importante carácter psicológico del protagonista.
    La obra comienza con un funeral, el del padre de Mauro. Inesperadamente, Mauro arroja las cenizas de su progenitor por el váter, eliminando todo recuerdo del hombre que le llamaba inútil y que le había maltratado desde niño. De aquí en adelante, el recurso del váter aparece más veces en la novela, y destaca un momento en el que Mauro, escribiendo su nombre en la puerta de un aseo, teme ser recordado sólo por eso, y no por sus preciadas novelas (ya que siente que se ha prostituido entregándoselas a Germán Latorre). Es aquí donde llega un punto de inflexión en la novela: Mauro decide dejar de trabajar para Germán y ser libre, lo que tendrá graves consecuencias para él y para las personas que le rodean.
    En mi opinión, el libro mejora exponencialmente a partir de este punto. Antes del mismo, me da la sensación de que los diálogos son forzados, y de que no encajan en la situación. Son, por así decirlo, demasiado perfectos, como si hubieran sido premeditados. Sin embargo, esto es algo que cambia posteriormente, con conversaciones más fluidas y realistas.
    Por otro lado, hay dos personajes que me han llamado la atención más que el resto. Cristina (la queridísima sobrina de Mauro, a la que trata como si fuera su propia hija) y Esmeralda (una pitonisa que sorprende a Mauro con sus habilidades).
    La primera me ha sorprendido por su función dentro de la novela: además de ser uno de los principales personajes de la trama, tiene un trabajo que escapa a la atención de un lector poco crítico: es esencial para liberar tensiones. Especialmente al principio, Mauro y la madre de Cristina, Olvido, discuten a menudo sobre la vida del escritor, y sobre lo que debería hacer. Además, esto se agrava por el hecho de que Mauro lleva enamorado de Olvido desde que estaban en el parvulario, lo que no permite en ningún momento que estas charlas sean cómodas. Cristina, al ser una niña pequeña, resulta inocente y cariñosa independientemente de la situación, lo que permite que interrumpa las discusiones y libere todas las tensiones acumuladas con sus frases de cincoañera.
    Esmeralda, por su parte, es un personaje que añade una pizca de magia a la novela, adivinando aspectos de la vida del protagonista con una exactitud pasmosa. Por ejemplo, descubre la localización de unas cartas que la madre del escritor había escrito para él, y que su padre había escondido. A pesar de que me gusta que el libro haya dejado espacio a la fantasía, creo que no encaja en una obra en la que se pretende realizar una crítica y una denuncia social hacia las editoriales. A mi parecer, le quita seriedad a la protesta que se intenta llevar a cabo.
    Además de esto, es muy destacable el hecho de que se critique en un libro precisamente a las empresas que se dedican a publicar los libros. Paz Castelló ha sido pionera en este aspecto, tan común para los escritores aunque no lo suelan contar. Esta denuncia es, en mi opinión, comparable a la que se llevaba a cabo en obras como Luces de bohemia, de Ramón María del Valle-Inclán, o en La mordaza, de Alfonso Sastre. Es una protesta diferente en tema pero igual en forma, crítica e implacable con la realidad que se presenta. La misma autora mencionó que no esperaba que publicasen su libro, teniendo en cuenta este importante factor contra las empresas editoriales, pero (afortunadamente) la novela sí fue publicada.
   También es obvia la denuncia contra las cadenas de televisión basura, tan comunes en la actualidad. De hecho, la principal cadena que se muestra en el libro es precisamente una clara metáfora de Telecinco, tan empecinada con sus reality shows y sus programas basura. A pesar de que no es el tema principal, ha sido un gran acierto por parte de la autora.
   Otra protesta que presenta la novela es la que se realiza contra las celebrities, que son capaces de publicar libros horriblemente malos y aun así vender multitud de ejemplares. Da fe de ello Germán Latorre, representando a cualquier persona influyente de la actualidad que realiza prácticas semejantes. Personalmente, compararía a este personaje con algunos creadores de contenido de la plataforma YouTube (si bien no a un nivel tan extremo como el personaje de la historia), pues estos están publicando multitud de novelas que, a pesar de no destacar en absoluto, están vendiéndose en ingentes cantidades.
   Finalmente, y como aspecto meramente anecdótico, me gustaría remarcar el hecho de que la sinopsis que presenta el libro no le hace honor a la lectura que conlleva. Este resumen de la contraportada no invita en absoluto a la lectura del libro, que se camufla como una aburrida novela más cuando en realidad no lo es. Como consejo para la editorial, cambiaría la sinopsis por una que resultara más atrayente para el lector.
   En resumen, Mi nombre escrito en la puerta de un váter es un gran libro que merece la pena comprar y leer, tanto para cambiar la visión que se tiene de la vida de un escritor, como para mostrar la realidad del mundo de las editoriales, de los programas basura y de las celebridades, con un importante factor social y crítico con estas realidades.

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