miércoles, 21 de marzo de 2018

PRISIONEROS DE LO INVISIBLE de Rosa Huertas.



Penélope y Quique son dos alumnos de 3º ESO C en el IES San Isidro, situado en  la calle Toledo de Madrid, muy cerca de la Plaza Mayor. Hasta ahí, algo normal, pero lo que les sucede  a estos personajes dista mucho de ser habitual.
Penélope tiene una facilidad especial para que se fijen en ella los fantasmas más que sus compañeros de clase.
Desde la ventana del aula  ve un solar contiguo al edificio del instituto, en el que hubo un palacio en otro tiempo, que después fue orfanato. Una parte de la pared se ha derruido dejando al descubierto un antiguo reloj de sol con su correspondiente misteriosa inscripción en latín.
Quique acaba de llegar nuevo y empieza a sentarse con esa chica que a veces palidece hasta llegar a desmayarse del horror que experimenta al ver espíritus y oír voces.
Además, Penélope está muy triste porque la han separado de su mejor amiga, que va a otra clase, y a la que sólo puede ver en los descansos y de camino a su casa, en la que están pasando por una mala época, ya que su padre se ha quedado en paro, y su madre trabaja todo el día.
El  ambiente de la clase es muy lúgubre, no se llevan bien y es un aula sombría en la que no les gusta nada estar, tanto a los alumnos como a los profesores. Los conflictos son continuos.
Rafa, el jefe de estudios del San Isidro, va a jugar un papel muy importante en los diversos sucesos inesperados que empezarán a desencadenarse.
Penélope, apoyada por Quique, vivirá una aventura fantasmagórica en un ambiente realmente espeluznante, acompañada también por algunos compañeros de clase y del instituto, entre ellos su amiga Carmen.
La intriga está servida; las familias de ambos chavales, Peny y Quique, se verán en cierta forma involucradas, y rememorarán algunos hechos de su pasada juventud.
El frío, la lluvia y los días grises enmarcan esta historia que, aunque se puede leer de forma independiente, forma parte de ”la trilogía del San Isidro”, junto a las dos anteriores: Tuerto, maldito y enamorado y Sombras de la Plaza Mayor. Una novela que atrapa al lector desde la primera página hasta la última.
Un excelente cierre, o no, para una serie de novelas ambientadas en una zona de Madrid que tiene mucha historia.


                                                                                                                         Eugenia Pérez Zarauz

Mi nombre escrito en la puerta del váter


Opinión crítica. Mi nombre escrito en la puerta de un váter.

YAGO ALARCÓN , SEGUNDO DE BACHILLERATO

Mi nombre escrito en la puerta de un váter es una novela clasificada en el género thriller o suspense, que hace una crítica directa a la sociedad actual, más específicamente a los aspectos que envuelven el mundo literario, aunque aporta una visión general. Desde la piel y voz del protagonista Mauro, un escritor relegado a la sombra de escritores de renombre, nos sumerge en una historia de amor, con Olvido, de frustración, por el fracaso del nulo reconocimiento que recibió como artista, y de rebelión y rechazo contra una realidad injusta y surrealista que se niega a soportar ni asumir.

La trama argumental se centra en el trabajo de “negro literario” que ejercía Mauro Santos, escribiendo dos primeras obras para Germán Latorre, un “famosete” talentoso conocido por la gran calidad de sus obras. En un principio Mauro acepta, pues tras sus intentos fallidos de darse a conocer opta por esta opción que al menos le aportaría dinero y le daba pie a imaginar las sensaciones que experimentarían los millones de lectores que leerían sus obras. No obstante, el protagonista encuentra una opción de retomar su carrera bajo su nombre cuando un nuevo “talent show” le ofrecía la oportunidad de lucirse y entrar en escena de escritores conocidos. Tras esta noticia, dimite del trabajo para Latorre ante el que este reacciona de mala manera con amenazas hacia él, su familia y Olvido, causa del choque de intereses entre la búsqueda de fama por parte de Mauro y la necesidad de Germán de mantener su estatus y reputación de escritor de bestsellers, no siendo posible por sus propias habilidades.

Como nos relata la escritora en numerosas entrevistas y charlas, este libro fue escrito desde su frustración e impotencia por el rechazo de sus obras. Sentía que sus obras tenían un gran potencial, incluso en comparación con otras de autores “famosos” que se convertían en grandes ventas. Por ello, decide desahogarse en tinta y papel, cargando contra un entorno hipócrita que la rechazaba y la miraba por encima del hombro. El tema del negro literario lo afronta como un insulto hacia todos los escritores, en especial a los que trabajan a la sombra. Se observa cómo se siente familiarizada con este sentimiento pues, como nos asegura, estuvo a punto de dejar de escribir debido a la falta de coherencia de las editoriales a la hora de juzgar la validez de un libro, y comprende la tentación de otros escritores de subastar sus obras ya que, en el mejor de los casos, podrían llegar a venderse, entretener y disfrutar a un público, que es, al fin y al cabo, uno de los propósitos de un escritor.

A lo largo de la historia encontramos numerosos autores sospechosos de esta práctica, como es el caso de uno de los mayores dramaturgos de la historia, Shakespeare, acusado por la extraña relación con Piere Corneille. Alejandro Dumas, por otra parte, tuvo a Auguste Maquet como escritor fantasma, y sin embargo, no ha perdido la fama ni el recuerdo de su talento innato. Además, la obra nos enseña cómo existen escritores prepotentes y soberbios que infravaloran el trabajo colectivo, aunque este hecho también se puede extrapolar a otros sectores, es decir, al conjunto de intelectuales de distintas materias. Un ejemplo lo encontramos en la película Descubriendo a Forrester, en la que un alumno universitario en literatura escribe con gran destreza y habilidad. El profesor ve imposible que una persona de raza negra y procedente del Bronx tuviera tal talento, por lo que lo acusa de plagio en sus escritos, cuando este en realidad sigue consejos de un reconocidísimo escritor de bestsellers del que se ha hecho amigo, el cual en su juventud fue infravalorado por el mismo profesor. Sin embargo, harto de generalizar, apuesto por pensar que no es más que una minoría oprimida la que se cree mejor, y creo en la filosofía y citas de “los más grandes”, como la de Gabriel García Márquez; “Un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.”

Otro tema muy presente y en relación con la temática de la novela, es el dinero. Una sociedad capitalista que se deja guiar por la necesidad material en vez de atender a sus principios, que va a llevar a Mauro a iniciar su trabajo como negro literario. Desafortunadamente, esto no es más que un reflejo de la realidad, como comentaba antes, y lo encontramos en testimonios de escritores como Enrique Rubio, nacido en Murcia, que asume su profesión de negro literario y se siente cómodo con ella, pues considera que los contratos que le ofrecen le aportan más dinero que la satisfacción de la fama le haría. Además, afirma que al venderse sus obras bajo un nombre más reconocido, adquieren un mayor alcance con el que conseguirá más beneficios que vendiéndolo por su parte, aun recibiendo la totalidad de ingresos. Además, lo considera una etapa más de su trayectoria que puede que, tal vez, cambie algún día, como lo hizo la de Mauro al encontrar esa puerta de escape.

Otra naturalidad del ser humano es la tendencia a envidiar lo que uno no posee. En esta obra es el talento, por la que Germán Latorre se inclina a comprar las obras de nuestro protagonista, ya que posee el dinero y la fama pero no este don del cual le gustaría presumir, ye conducido a su búsqueda. El falso talento escritor adquirió su popularidad de presentador de televisión en “teleazul” o “telebasura”, apodo que se le da en el libro, haciendo crítica al mismo tiempo a la mediocridad del uso de estos medios de masa, como objeto de invadir vidas de personajes públicos o de ofrecer programas con un contenido cultural nulo, mientras que secciones enriquecedoras quedan relegadas por el poco apoyo que reciben.

A mi juicio, estos han sido los sujetos de crítica, pero el motivo final es la fama, que vuelve a una persona inmortal en el tiempo. Este tópico es común a obras, como observamos en Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique, en la que el poeta enaltece la obra de su padre para consolidarlo como personaje famoso en la historia, pues considera que es la fama la que hace inmortal a una persona en el recuerdo de generaciones póstumas, y es ésta la única que importa, y no las riquezas materiales, y se ve reflejado en esta obra lleva al protagonista a rechazar su contrato para obtener una verdadera repercusión a nivel personal.
“Buen caballero, dejad el mundo engañoso y su halago; vuestro corazón de acero muestre su esfuerzo famoso en este trago; y pues de vida y salud hicisteis tan poca cuenta por la fama, esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama.”
Jorge Manrique

Yago Alarcón García, 2º Bachillerato


martes, 20 de marzo de 2018

CRÍTICA LITERARIA: MI NOMBRE ESCRITO EN LA PUERTA DE UN VÁTER

Crítica literaria:
Mi nombre escrito en la puerta de un váter
Jorge Moreno Martínez 2ºA Bachiller
     Mi nombre escrito en la puerta de un váter, una novela de Paz Castelló, es una novela psicológica y de crítica social, en la que se denuncia el abuso de las editoriales con los escritores y de los poderosos con sus "negros" literarios. La historia transcurre alrededor del fracasado escritor Mauro Santos, el negro literario del celebrity Germán Latorre, y muestra un importante carácter psicológico del protagonista.
    La obra comienza con un funeral, el del padre de Mauro. Inesperadamente, Mauro arroja las cenizas de su progenitor por el váter, eliminando todo recuerdo del hombre que le llamaba inútil y que le había maltratado desde niño. De aquí en adelante, el recurso del váter aparece más veces en la novela, y destaca un momento en el que Mauro, escribiendo su nombre en la puerta de un aseo, teme ser recordado sólo por eso, y no por sus preciadas novelas (ya que siente que se ha prostituido entregándoselas a Germán Latorre). Es aquí donde llega un punto de inflexión en la novela: Mauro decide dejar de trabajar para Germán y ser libre, lo que tendrá graves consecuencias para él y para las personas que le rodean.
    En mi opinión, el libro mejora exponencialmente a partir de este punto. Antes del mismo, me da la sensación de que los diálogos son forzados, y de que no encajan en la situación. Son, por así decirlo, demasiado perfectos, como si hubieran sido premeditados. Sin embargo, esto es algo que cambia posteriormente, con conversaciones más fluidas y realistas.
    Por otro lado, hay dos personajes que me han llamado la atención más que el resto. Cristina (la queridísima sobrina de Mauro, a la que trata como si fuera su propia hija) y Esmeralda (una pitonisa que sorprende a Mauro con sus habilidades).
    La primera me ha sorprendido por su función dentro de la novela: además de ser uno de los principales personajes de la trama, tiene un trabajo que escapa a la atención de un lector poco crítico: es esencial para liberar tensiones. Especialmente al principio, Mauro y la madre de Cristina, Olvido, discuten a menudo sobre la vida del escritor, y sobre lo que debería hacer. Además, esto se agrava por el hecho de que Mauro lleva enamorado de Olvido desde que estaban en el parvulario, lo que no permite en ningún momento que estas charlas sean cómodas. Cristina, al ser una niña pequeña, resulta inocente y cariñosa independientemente de la situación, lo que permite que interrumpa las discusiones y libere todas las tensiones acumuladas con sus frases de cincoañera.
    Esmeralda, por su parte, es un personaje que añade una pizca de magia a la novela, adivinando aspectos de la vida del protagonista con una exactitud pasmosa. Por ejemplo, descubre la localización de unas cartas que la madre del escritor había escrito para él, y que su padre había escondido. A pesar de que me gusta que el libro haya dejado espacio a la fantasía, creo que no encaja en una obra en la que se pretende realizar una crítica y una denuncia social hacia las editoriales. A mi parecer, le quita seriedad a la protesta que se intenta llevar a cabo.
    Además de esto, es muy destacable el hecho de que se critique en un libro precisamente a las empresas que se dedican a publicar los libros. Paz Castelló ha sido pionera en este aspecto, tan común para los escritores aunque no lo suelan contar. Esta denuncia es, en mi opinión, comparable a la que se llevaba a cabo en obras como Luces de bohemia, de Ramón María del Valle-Inclán, o en La mordaza, de Alfonso Sastre. Es una protesta diferente en tema pero igual en forma, crítica e implacable con la realidad que se presenta. La misma autora mencionó que no esperaba que publicasen su libro, teniendo en cuenta este importante factor contra las empresas editoriales, pero (afortunadamente) la novela sí fue publicada.
   También es obvia la denuncia contra las cadenas de televisión basura, tan comunes en la actualidad. De hecho, la principal cadena que se muestra en el libro es precisamente una clara metáfora de Telecinco, tan empecinada con sus reality shows y sus programas basura. A pesar de que no es el tema principal, ha sido un gran acierto por parte de la autora.
   Otra protesta que presenta la novela es la que se realiza contra las celebrities, que son capaces de publicar libros horriblemente malos y aun así vender multitud de ejemplares. Da fe de ello Germán Latorre, representando a cualquier persona influyente de la actualidad que realiza prácticas semejantes. Personalmente, compararía a este personaje con algunos creadores de contenido de la plataforma YouTube (si bien no a un nivel tan extremo como el personaje de la historia), pues estos están publicando multitud de novelas que, a pesar de no destacar en absoluto, están vendiéndose en ingentes cantidades.
   Finalmente, y como aspecto meramente anecdótico, me gustaría remarcar el hecho de que la sinopsis que presenta el libro no le hace honor a la lectura que conlleva. Este resumen de la contraportada no invita en absoluto a la lectura del libro, que se camufla como una aburrida novela más cuando en realidad no lo es. Como consejo para la editorial, cambiaría la sinopsis por una que resultara más atrayente para el lector.
   En resumen, Mi nombre escrito en la puerta de un váter es un gran libro que merece la pena comprar y leer, tanto para cambiar la visión que se tiene de la vida de un escritor, como para mostrar la realidad del mundo de las editoriales, de los programas basura y de las celebridades, con un importante factor social y crítico con estas realidades.